2009-12-15
Necesidad de protección de 45.000 km2 marinos en el área galaico-cantábrica


 

  En total, el área cuenta con tan sólo 6 áreas marinas, 3 en Galicia, 1 en Asturias y 2 en Euskadi, que apenas protegen 2.500 km2  

  Oceana presenta un informe cofinanciado por Fundación Biodiversidad sobre las aguas gallegas y el mar Cantábrico para impulsar la creación de, al menos, 15 nuevos espacios protegidos

Las islas Sisargas, los bajos de Bermeo y Niebla, el cañón de Avilés, las aguas frente a cabo de Peñas, la zona costera de Sonabia, el bajo de Castro Verde, el cañón de Capbretón o los fondos marinos frente a Jaizkibel son algunos de los lugares que Oceana ha identificado como áreas de importancia ecológica para la zona galaico-cantábrica y para los que pide protección.

Durante 2008, la organización de defensa del mar Oceana, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, llevó a cabo un estudio de los fondos marinos entre Galicia y País Vasco que duró unos tres meses y cuyos resultados se han hecho públicos hoy. En total se recorrieron unas 1.500 millas y se realizaron 105 inmersiones entre la superficie y los 350 metros de profundidad, en las que se identificaron cerca de 800 especies distintas y más de una veintena de hábitats diferentes. Para ello se utilizó un robot submarino y se contó con la participación de una decena de submarinistas.

Corales de aguas frías, campos de esponjas de profundidad, jardines de gorgonias, praderas submarinas, arrecifes de ostras y gusanos, lechos de maërl, fondos fangosos con plumas de mar, cañones submarinos, cuevas y extraplomos, bosques de quelpos y muchas otras comunidades han sido documentadas. Destaca el hallazgo de una nueva especie de esponja "champiñón" en fondos rocosos entre 50 y 120 metros, la aparición de tiburones con una mayor distribución geográfica a profundidades superiores a los 300 metros, o la diversidad de corales negros por debajo de los 150 metros.

A pesar de esta gran diversidad biológica, Oceana resalta la escasez de peces y crustáceos de valor comercial, como la anchoa, el rape, el gallo, el lenguado, la cigala, la merluza y otras muchas especies. Los muestreos llevados a cabo corroboran los preocupantes datos sobre las pesquerías de esta zona que año tras año viene presentando ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), organismo científico que asesora a la UE sobre el estado de los recursos pesqueros en el Atlántico Nordeste. Según ICES, el 60% de las pesquerías de la zona están al borde del colapso.

"El mal estado de los recursos pesqueros, la gran cantidad de basuras encontradas y la necesidad de cumplir con los objetivos internacionales para detener la pérdida de biodiversidad exigen la creación inmediata de nuevas áreas marinas protegidas en el mar Cantábrico y aguas atlánticas gallegas", ha declarado Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa.

El área galaico-cantábrica cuenta hoy en día con menos de un 1% de su superficie protegida, cuando el Convenio de Biodiversidad de Naciones Unidas exige la conservación de, al menos, un 10% de la superficie marina antes del 2012. Las nuevas áreas marinas propuestas por las comunidades autónomas y el gobierno español son todavía escasas, más aún contando con la ampliación de la Zona Económica Exclusiva prevista.

Este trabajo se encuadra, asimismo, en las acciones de localización y valoración preliminar de áreas de interés del proyecto LIFE+ INDEMARES, que tiene como objetivo contribuir a la protección y uso sostenible de la biodiversidad en los mares españoles mediante la identificación de espacios de valor para la Red Natura 2000: Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugares de Interés Comunitario (LIC). Coordinado por la Fundación Biodiversidad, INDEMARES tiene un enfoque participativo e integra el trabajo de instituciones de referencia en el ámbito de la gestión, la investigación y la conservación del medio marino.

 

 

 

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