

El buque de investigación Oceana Ranger ha encontrado corales blancos de aguas profundas en el cañón de Avilés, gracias a la utilización de un robot submarino con capacidad para descender a 600 metros de profundidad. A partir de los 200 metros de profundidad empezaron a aparecer las primeras colonias de corales blancos, tapizando las laderas del cañón y siendo especialmente numerosos en los extraplomos. Junto a ellos, gorgonias, corales negros, esponjas cristal y una rica y diversa fauna se concentran en esta zona.
Los corales blancos de aguas profundas y frías pueden formar uno de los ecosistemas más importantes de Europa. Se distribuyen entre los 200 y 3.000 metros de profundidad, aunque en las zonas más septentrionales pueden encontrarse a menor profundidad. Entre ellos se han llegado a contabilizar más de 800 especies diferentes y su formación puede llevar siglos o milenios. Algunas formaciones coralinas europeas han sido datadas en más de 8.000 años.
El cañón de Avilés
El cañón de Avilés, a unas 18 millas de la costa asturiana comienza a unos 180 metros de profundidad y llega a alcanzar los 2.000 metros. Ha sido propuesto como una zona de interés por WWF/Adena por la existencia del gran calamar gigante. Los recientes descubrimientos realizados por Oceana avalan aún más la importancia de este paraje y su necesidad de protección. La longevidad de los ecosistemas que forman estos corales los hacen especialmente vulnerables. Recientes estudios han estimado que casi la mitad de los arrecifes de corales de profundidad de Europa han desaparecido, en especial, a causa del uso de técnicas de pesca destructivas como el arrastre de fondo.
“Aquí, en Asturias, encontramos uno de los ecosistemas más frágiles e importantes de Europa. Algunos corales ya están dañados por artes de pesca pero aún se mantienen colonias de gran importancia. Es urgente proteger estas zonas para asegurar la supervivencia de cientos de especies”, ha declarado Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana en Europa.